Europa ante el desafío chino: ¿competencia leal o agujero negro económico?

Por Sayde Chaling-Chong García
30 de agosto de 2025 20:25 Actualizado: 30 de agosto de 2025 20:25

Europa frente a China: números que no engañan

Según un informe de junio de 2025, elaborado por la gestora de fondos Capital Group, Europa, y en consecuencia España, podría enfrentar un proceso de desindustrialización en sectores donde compite directamente con China: energía solar, automoción y maquinaria industrial. El informe advierte que el proceso arancelario iniciado por la administración Trump, podría empujar a China a volcar gran parte de sus exportaciones en Europa a precios por debajo del mercado, en una estrategia de competencia desleal destinada a desestabilizar, generar tensiones políticas y económicas, y dañar la industria europea.

Aunque el informe no adopta un tono alarmista, deja clara una realidad: Europa debe decidir entre seguir con la política del amigo colaborador del PCCh, o defender los intereses de sus ciudadanos, quienes financian y sostienen sus gobiernos. En España, el Ejecutivo no parece estar dispuesto a tomar decisiones firmes. Continúa desobedeciendo el marco europeo, ignorando los avisos de sus aliados y acercándose peligrosamente al PCCh. El resultado es visible en los números: en los últimos seis años, el déficit comercial con China ha crecido hasta alcanzar el 86%.

Si comparamos 2019 con el primer semestre de 2025, las matemáticas no engañan: China exportó a España 20 207 millones de euros, frente a los 10 890 millones de 2019. Por su parte, España solo logró vender a China 3949 millones, un incremento de apenas 14 % en seis años. Según epdata.es, China se ha consolidado como el segundo socio comercial de España, solo por detrás de Alemania.

Fuente: EPData

Y en el listado de exportaciones españolas al mundo, China aparece en un pírrico onceavo lugar.

Fuente: EPData.

Según estadísticas de la UE, China es el segundo socio comercial de la Unión, también con un déficit importante ya que China tiene una ventaja comercial abrumadora frente a la UE exportando bienes y servicios por valor de 564 500 millones de euros, en el otro lado la UE exporta a china 280 500 millones de euros.

El comercio con China: cartas marcadas y riesgo para el capitalismo

La cuestión central del comercio con China o, más bien con el PCCh, es que el mundo libre aún no comprende la naturaleza real de esta relación. El Partido Comunista Chino juega con las cartas marcadas: conoce las debilidades del capitalismo, y las explota sistemáticamente, con un objetivo claro: socavar el sistema desde dentro. No estamos comerciando con un socio neutral, sino con un Estado autoritario que controla todos los ministerios y donde no existe la separación de poderes. Esto le permite manipular cifras económicas internas y presentar al exterior un relato de crecimiento artificial, conocido como el «milagro chino», como viable. Sin embargo, la historia económica y la teoría lo confirman: desde la publicación del Capital de Karl Marx, sabemos que la economía socialista, por su naturaleza, está condenada al fracaso.

Voces internas: La verdad sobre el «milagro chino»

Incluso voces desde dentro de la propia China han comenzado a desenmascarar la ficción económica que vende el PCCh. Un ejemplo es el economista Gao Shanwen, castigado por el régimen, quien en diciembre de 2024, durante un foro del Instituto Peterson para la Economía Internacional en Washington, advirtió que las cifras oficiales de crecimiento no reflejan la realidad. Según Gao, la auténtica capacidad de Pekín para implementar medidas efectivas que impulsen la economía está muy lejos de lo que dice la propaganda.

El propio Gao fue tajante: «al final, no podrán cumplir de manera confiable lo que han prometido». Y subrayó que quienes más sufren las consecuencias de esas cifras manipuladas son los jóvenes chinos, víctimas de un espejismo económico que limita sus oportunidades. El mito de que la China del PCCh es la «segunda potencia económica mundial» no es más que eso: un mito. Y como todo mito construido sobre arena, tarde o temprano estallará. Cuando la burbuja del supuesto milagro chino explote, las repercusiones serán devastadoras no solo para China, sino para el resto del mundo.

El peligro es claro: cuando Pekín reconozca tener una «ligera gripe», en realidad será ya una neumonía mortal para el sistema capitalista, que habrá sido infiltrado e intoxicado desde dentro. Mientras tanto, el PCCh sigue expandiendo su influencia en el exterior: desde el puerto de Chancay en Perú, hasta enclaves estratégicos europeos en Grecia, Serbia y Montenegro.

Demostrando alternativas al PCCh

En medio de este panorama sombrío empiezan a verse algunas luces. El trabajo de concienciación ciudadana que hemos impulsado desde hace años está dando resultados. La corporación más protegida y privilegiada por el PCCh —a la que se le condonan impuestos, se le inyecta capital y se le permite operar con ventajas únicas—, Huawei, ha entrado en números rojos en su filial española. Los ciudadanos, informados por lo que hemos denunciado nosotros y otros medios, han respondido con desconfianza y han dejado de consumir sus productos. La caída de Huawei no es un fenómeno aislado: en países como el Reino Unido o Suecia se ha avanzado incluso en su exclusión de infraestructuras críticas de comunicación. Es la prueba de que existen alternativas reales al PCCh, y de que la sociedad puede marcar la diferencia.

Ahora bien, frente a este avance ciudadano, el Gobierno de España, que además es el accionista mayoritario de Telefónica, parece haber presionado para que la compañía renovara el contrato con Huawei hasta 2030. Una decisión que pone en evidencia la desconexión entre la sociedad, que rechaza la influencia del PCCh, y una parte de la clase política que sigue entregándose a sus intereses.

El marco legal chino: control total sobre la economía

Para cualquier empresario, político o economista que desee comprender la verdadera naturaleza del marco económico chino, resulta imprescindible atender a los principios recogidos en su propia legislación y estatutos.

El artículo 6 de la Constitución de la República Popular China establece que «el fundamento del sistema económico socialista es la propiedad pública socialista de los medios de producción».

El artículo 11 reconoce que «las empresas de propiedad individual y privadas son un componente importante de la economía de mercado socialista», pero añade que el Estado se reserva la facultad de «fomentar, apoyar, guiar, supervisar y regular» su desarrollo.

El artículo 12 declara que «la propiedad pública socialista es sagrada e inviolable» y prohíbe a cualquier organización o individuo apropiarse o dañar la propiedad estatal o colectiva.

El artículo 13 afirma que «la propiedad privada legítima de los ciudadanos es inviolable», pero inmediatamente precisa que el Estado puede expropiar o requisar bienes privados cuando lo estime necesario en función del «interés público».

A su vez, los estatutos del PCCh en su Programa General señalan que el Partido «conduce al pueblo en el desarrollo de la economía de mercado socialista» y «dirige al pueblo en la configuración de una sociedad socialista armoniosa». En su artículo 30, se estipula que deben establecerse células del Partido en empresas, zonas rurales, instituciones públicas, centros docentes, entidades de investigación científica y comunidades de vecinos.

Los estatutos de la Federación Nacional de Sindicatos de China (FNS), en su artículo 2, son igualmente reveladores: «Los sindicatos son organizaciones de masas de la clase trabajadora, formadas por trabajadores de forma voluntaria bajo la dirección del PCCh. Sirven de puente y vínculo entre el PCCh y las masas trabajadoras».

Finalmente, la Ley de Inteligencia Nacional de la RPC, en su artículo 7, establece que «toda organización y ciudadano debe apoyar, asistir y cooperar en las labores de inteligencia nacional».

China como agujero negro económico.

En resumen, lo que parece una oportunidad económica con China nunca es neutral: toda empresa o institución está sometida al control del PCCh y a sus leyes de inteligencia. Detrás de cada oferta atractiva se esconde un coste oculto que puede poner en riesgo a España y a Europa. En conclusión, China actúa como un agujero negro que absorbe capital, tecnología, soberanía, y hasta la luz de la libertad occidental, ofreciendo la ilusión de oportunidades económicas mientras en realidad expande el control político del PCCh más allá de sus fronteras, y créanme, como dice el refrán español: «No hay duros a cuatro pesetas».

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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