Don Cristóbal Colón de Carvajal y Gorosábel (Madrid, 1949), vigésimo descendiente del almirante Cristóbal Colón, duque de Veragua y Grande de España, entre otros títulos nobiliarios, nos concede una entrevista para The Epoch Times con motivo de la entrega del Premio «Almirante Cristóbal Colón». Este galardón, otorgado por la Real Academia del Mar española, se concede en esta ocasión a la Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos de España por su carácter pionero en el desarrollo de nuevos combustibles para buques.
En esta entrevista conversamos sobre el origen de su antepasado, la leyenda negra y el futuro de la Hispanidad, entre otras cuestiones de interés.
Este texto es el resumen de una entrevista más extensa, publicada íntegramente en el pódcast VOCES AUTORIZADAS de The Epoch Times
España, que puede escuchar aquí.
Entrevistador: ¿Cómo se encuentra usted?
Cristóbal Colón XX: Muy bien, perfectamente. Vivo en Madrid y soy un gran amante de la historia. Eso me hace muy feliz, porque nos recuerda que los españoles de aquí y de allá compartimos la misma civilización europea que España llevó al Nuevo Mundo.
Entrevistador: ¿Usted entregó el Premio «Almirante Cristóbal Colón» de la Real Academia del Mar a la Asociación de Ingenieros Navales y Oceánicos de España?
Cristóbal Colón XX: Sí, fue el pasado viernes 28 en Madrid. Es un premio creado por la Real Academia del Mar para reconocer a instituciones o personas con un mérito claro en el mundo de la mar, y en este caso se distingue a quienes están abriendo camino en nuevos combustibles para buques.
Entrevistador: En Cataluña, el Institut Nova Història y otros grupos han llegado a afirmar que Cristóbal Colón era catalán, y ahora también han aparecido teorías que lo hacen valenciano. Además, se habló de un estudio de ADN sobre sus restos en Sevilla. ¿Qué hay de todo esto?
Cristóbal Colón XX: Hubo un programa de televisión que anunció un nuevo estudio de ADN sobre los restos de Colón en la Catedral de Sevilla y causó mucho ruido, pero los datos científicos no se han publicado.
Historiadores y antropólogos recuerdan que un estudio de ADN solo es válido si se conocen y se aceptan sus datos. Mientras eso no ocurra, esas afirmaciones no pasan de ser palabras. La tesis tradicional sigue siendo la del Colón genovés. Desde la época colombina hay documentos y crónicas que hablan de él como extranjero, no dominador perfecto del castellano, y lo dan por genovés en fuentes tanto genovesas como españolas.
Es cierto que muchos documentos oficiales no mencionan su lugar de origen, y eso ha alimentado teorías alternativas: el Colón gallego, el valenciano, el mallorquín hijo del Príncipe de Viana, el ibicenco, el ligado a doña Aldonza de Mendoza en La Mancha, el Colón catalán, dos tesis portuguesas, una de Quíos, otra de Córcega e incluso una hipótesis polaca.
El panorama es amplísimo, pero sin pruebas de ADN contrastadas, lo que cuenta siguen siendo los documentos, y esos señalan a un Colón genovés.
Entrevistador: Hoy se habla mucho de juzgar la historia con ojos de hoy. Incluso en Estados Unidos se llegó a cancelar el Día de Colón, y luego el presidente Donald Trump lo restituyó. ¿Qué le parece que se tiren estatuas de su antepasado e insulten su figura?
Cristóbal Colón XX: Me parece una falta de respeto a la historia. A finales del siglo XV, en toda Europa existía la esclavitud: reyes y grandes personajes tenían esclavos negros y también musulmanes capturados en guerras que se consideraban legítimas. Funcionaban mercados de esclavos, era algo asumido. Cuando España llega al Nuevo Mundo gracias al viaje colombino, en la corte de Isabel y Fernando surge algo inaudito para la época: un debate moral sobre si era lícito esclavizar a los indios.
Entrevistador: ¿Cómo fue ese debate y qué papel tuvieron instituciones como la Universidad de Salamanca?
Cristóbal Colón XX: No fue una ocurrencia de una reina «buena», sino una discusión profunda. En la Universidad de Salamanca, la más prestigiosa de la España de entonces, intervinieron los grandes teólogos y filósofos del momento. Se preguntaban qué hacer con esos nuevos pueblos, qué derecho tenía España sobre esos territorios y cuál debía ser el objetivo principal. La conclusión fue que lo esencial era llevar la fe cristiana y que esos habitantes se convirtieran a Cristo. A partir de ahí se afirmó que no podían ser esclavizados. España suprimió la esclavitud de los indios apenas ocho años después del descubrimiento, algo que minó el concepto mismo de esclavitud, mientras que en otros países avanzados siguió vigente hasta finales del siglo XIX.
Entrevistador: Hay quienes tachan a España de genocida. ¿Qué responde usted a esa acusación?
Cristóbal Colón XX: Genocidio significa querer exterminar deliberadamente a un pueblo por razones políticas, étnicas o económicas. Eso no se dio allí. No hubo propósito de exterminio. Al contrario: los españoles acabaron con la esclavitud que ya existía entre muchas tribus, que esclavizaban a sus vecinas, y combatieron la antropofagia en los lugares donde se practicaba. La labor principal fue ordenar, evangelizar y desarrollar esos pueblos. Por eso creo que España actuó de forma parecida a Roma: una vez incorporado un territorio, sus habitantes pasaban a ser parte de una civilización y, en el caso español, se buscó su crecimiento intelectual, religioso y material.
Entrevistador: ¿Qué pruebas concretas hay de que no se buscó exterminar a los indígenas, sino su protección y desarrollo?
Cristóbal Colón XX: El ejemplo más claro es la red de hospitales que se levantó. En todas las ciudades importantes del Nuevo Mundo se crearon varios hospitales para atender a la población local. A eso hay que sumar escuelas, universidades, catedrales, ayuntamientos y plazas públicas. Una parte del oro de América volvió a la Corona como quinto real, sí, pero la mayor parte se quedó en pagar salarios y levantar toda esa infraestructura. Si se quisiera exterminar a un pueblo, no se invierte en su salud, su educación y sus ciudades.
Entrevistador: ¿España tiene que pedirle perdón a alguien?
Cristóbal Colón XX: Yo creo que no. En absoluto. Como hoy, entonces había leyes y también delitos. Ni antes ni ahora las leyes eliminan por completo el crimen. Siempre habrá individuos que cometan abusos, pero una sociedad no se juzga por sus delincuentes, sino por el marco legal, moral y civilizatorio que establece. España llevó al Nuevo Mundo una civilización cristiana, debatió moralmente la esclavitud, abolió la de los indios, construyó ciudades, hospitales y universidades. Eso no encaja con la caricatura de un proyecto de exterminio.
Entrevistador: En pleno siglo XXI vemos un resurgir de historiadores hispanoamericanos que desmontan la leyenda negra. ¿Cómo lo valora usted?
Cristóbal Colón XX: Me parece magnífico. A lo largo del continente están apareciendo historiadores que vuelven a los documentos y a los hechos y responden con pruebas a las falsedades difundidas durante siglos. Gracias a ese trabajo, y al acceso actual a archivos, se está recuperando una visión más justa de lo que fue realmente la presencia española en América.
Entrevistador: Usted ha subrayado el papel del cristianismo y ha recordado que Colón plantó cruces y envió a fray Ramón Pané a convivir con los indios. ¿Qué peso tuvo la fe en todo este proceso?
Cristóbal Colón XX: Enorme. La España de 1492 era profundamente religiosa. Tras la toma de Granada, todo el territorio peninsular quedó bajo la Cristiandad. Colón mismo, en su diario del primer viaje, expresa su deseo de cristianizar a los habitantes de las nuevas tierras. Plantó cruces en los puntos clave que iba descubriendo y, en el segundo viaje, envió a fray Ramón Pané a vivir entre los indios para conocer sus costumbres y facilitar su conversión. Incluso debatió con otros religiosos si había que bautizar primero y enseñar después, o al revés. La fe no fue un adorno, fue un motor.
Entrevistador: Se está trabajando en la idea de una futura unión de países hispanos, algo así como una Unión Hispana a muy largo plazo. ¿Qué le parece esa idea y estaría dispuesto a colaborar?
Cristóbal Colón XX: Me parece una idea brillante. La unión hace la fuerza. En su momento, los virreinatos americanos eran parte sustancial de España y sus habitantes eran considerados ciudadanos españoles. La acción española se basó en fundar ciudades, entrar al interior, levantar hospitales y escuelas, y preparar a la población para un desarrollo espiritual y material serio. Eso es incompatible con una visión esclavista o exterminadora. Si hoy se trabaja por una unión de los pueblos hispanos sobre la base de ese pasado común, y se me pide colaborar, por supuesto que estaría dispuesto a aportar lo que pudiera.
Entrevistador: ¿Quiere dejar un último mensaje para todos los hispanos del mundo?
Cristóbal Colón XX: Sí. Quiero saludar a todos y recordarles que tenemos un futuro común que puede ser muy interesante y beneficioso para todos. Se trata, simplemente, de recuperar nuestro pasado compartido para poder vivir un futuro también compartido, mucho más relevante e importante para el conjunto de los pueblos de habla hispana.
Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times
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